Escrito por: Raúl Bernal Samudio.
Presuroso casi corriendo se desplaza Emilio por los pasillos del aeropuerto de la Ciudad de Cali, es veinticuatro de diciembre, -la alegría por las festividades navideñas es evidente en todos los rincones del terminal aéreo, se respira un aire lleno de ilusiones y esperanza...es navidad - regresa al hogar para reunirse con su familia y festejar la natividad; ingresa rápidamente al despacho de la aerolínea, lo recibe el empleado con una gran sonrisa… -- --bienvenido señor…
Entrega sus maletas y el pasaje para su revisión, coloca su maletín de trabajo sobre el mostrador mientras el encargado hace él chequeo respectivo; Emilio piensa en todas las cosas que le esperan a su llegada; lo primero comprar los regalos para sus hijas, familiares, amigos cercanos, y lo más urgente… él reporte que debe presentar a la empresa sobre sus actividades como ejecutivo de cuentas.
El empleado de la aerolínea le devuelve el tiquete con su pasa bordo y él número de silla que le corresponde en él avión; deberá esperar dos horas, el vuelo saldrá a las once a.m.
Emilio se va de tour por las instalaciones del aeropuerto; mira las vitrinas de los almacenes y disfruta de la belleza del lugar, por todas partes hay arreglos navideños y se escuchan villancicos, niños jugando y se siente el ambiente navideño. Se pone algo nostálgico por la ausencia del hogar…pues es tiempo de estar en familia.
Entra a una cafetería; ordena un café y busca una mesa en un rincón tranquilo lejos del ruido pensando en ordenar un poco su reporte de actividades y la gran cantidad de facturas y ordenes de pedidos que tiene pendiente por legalizar, algunos cheques y dinero en efectivo que no alcanzó a consignar en los bancos locales.
Al saborear el delicioso café saca su estilógrafo del bolsillo de su camisa y trata de encontrar su maletín ejecutivo pero… se da cuenta que no lo tiene, que hace rato no lo carga y lo peor no se acuerda donde lo dejó…el susto es terrible, empieza a correrle un sudor frío por todo el cuerpo; busca desesperadamente el dichoso maletín, en él está toda la documentación de la empresa –facturas, cheques girados por los clientes, efectivo, chequera y todas sus tarjetas de crédito, además de sus documentos personales-
Busca con desespero por todas partes; almacenes, restaurante, baños, salas de espera, oficinas de la aerolínea, pero nada…el maletín no aparece.
El mundo se le viene encima; como va ha decirles en la empresa que perdió todos los documentos que respaldan las operaciones comerciales que se hicieron en los últimos treinta días, y los regalos de sus hijas…
Todo se vuelve turbio, de repente se preguntaba ¿Cómo pude ser tan torpe y descuidar mi maletín, si en él está todo lo que hice en está correría? ¿Además él dinero que tenia para festejar la navidad; y lo peor no tengo ni un peso en mis bolsillos?
Realmente la pesadumbre corroía su corazón precisamente en este día; él vuelo ya estaba próximo para abordar no podía perder más tiempo. No le quedaba más remedio que ir a la estación de policía e instaurar la denuncia por la perdida de su maletín y asumir todas las consecuencias por su descuido.
Subió al segundo piso de las instalaciones aeroportuarias y pregunto por el inspector para contarle lo sucedido.
-Adelante… grito el sargento inspector ¿En qué puede ayudarlo?
El pobre hombre casi arrastrando los pies llegó hasta el escritorio del amable sargento; estaba a punto de llorar y le dijo:
-Vengo a poner la denuncia sobre la pérdida de mi maletín y todo lo que tenía en él.
-Ah ya veo dijo él inspector; siéntese por favor…
Emilio empezó su relato, hablaba despacio sollozaba; le contó al sargento todas sus desventuras… él lo escuchaba con atención y lo miraba con preocupación.
-¿Usted si busco bien? Le pregunto el sargento…
-Por todas partes, pareciera que se lo comió la tierra.
-Realmente es muy complicado el asunto, voy ha recibirle el denuncio, concluyo el sargento.
…Pasajeros del vuelo inter 348, favor abordar por la puerta 5; decían por el alto parlante del terminal, cada segundo la situación para Emilio era más dramática y estaba a punto de sufrir un colapso.
De repente entra a la oficina del inspector un agente diciendo…mi sargento: hay un caballero que dice que se encontró un maletín ¿Qué hago?
-Usted si parece bobo…como si no lo fuera; hágalo seguir…pero ¡ya!
Siguió al despacho un gentil caballero y dijo: sargento inspector; aquí le entrego éste maletín que encontré abandonado en una silla, ¡seguramente el dueño debe de estar muy angustiado por la perdida!
El inspector; abrió el maletín, comprobó lo que Emilio le había contado, estaba repleto de documentos y una enorme cantidad de dinero en efectivo, al revisarlo no faltaba absolutamente nada; dio las gracias al señor que lo entregó y le dijo: -Por personas como usted, honestas e integras es que sabemos que Dios está presente en todas partes… ¡muchas gracias!
Miro a los ojos al sorprendido Emilio y le preguntó ¿Este es su maletín?
El hombre grito…si, si… ese es mi maletín, ¡gracias, muchas gracias Dios mío!
Emilio: al recibir el maletín como que no creía lo que estaba sucediendo en ese momento, le parecía un verdadero milagro de Dios; abrazo al caballero, en ese instante lo vio como un verdadero ángel de mirada serena, apariencia impecable y trasmitía mucha paz; la luz resplandecía en su rostro.
Instantes después los tres hombres se dieron un fuerte abrazo y se desearon una ¡Feliz navidad!!!!!!!!
Bogotá, D.C. Diciembre 22 del 2.008
"Soñamos con un mundo mejor, más justo,donde el ser humano es la más importante creación de Dios"
domingo, 21 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
LAS REFLEXIONES DE SIMONPETRUS
“Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.” (Gál.6:10)
Nadie puede impedirle ser lo que Dios quiera que usted sea; algunas veces lo podrán defraudar amistades u familiares, quizás hasta decepcionarlo; pero nunca..nadie le puede quitar lo que Dios sembró en su corazón.
Desconozco quien puede ser el autor de las siguientes recomendaciones pero creo que son bien interesantes para aplicar en la vida de un hijo de Dios.
-La gente es irracional, ilógica y egocéntrica. (De todos modos ámala)
-Si haces el bien te acusarán de ulteriores motivos egoísta. (De todos modos, haz el bien)
-Si triunfas tendrás falsos amigos y verdaderos enemigos. (De todos modos, triunfa)
-El bien que haces hoy será olvidado mañana. (De todos modos haz el bien)
-La honestidad y la franqueza te vuelven vulnerable. (De todos modos, sé honesto y franco)
-La persona más grande de ideas más grandes puede ser echada abajo por la persona más pequeña de mente más pequeña. (De todos modos piensa en grande)
-Las personas favorecen a los subalternos pero siguen solamente a los jefes. (De todos modos, pelea por el subalterno)
-Lo que edificas en años puede ser destruido de la noche a la mañana. (De todos modos, edifica)
-Las personas necesitan ayuda en realidad, pero pueden atacarte si las ayudas. (De todos modos ayúdalas)
-Da al mundo lo mejor que tengas y te pateará la cara. (De todos modos, da al mundo lo mejor que tengas)
“Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al padre que está en el cielo.” (Mt. 5:16)
Señor: te pido dar oídos sordos a las criticas mal intencionadas de los que no te conocen y te suplico dar entendimiento a mi corazón; para poder comprender tus designios en mi vida.
Las citas bíblicas son tomadas de la nueva versión internacional. N.V.I. Editorial Vida.
“Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.” (Gál.6:10)
Nadie puede impedirle ser lo que Dios quiera que usted sea; algunas veces lo podrán defraudar amistades u familiares, quizás hasta decepcionarlo; pero nunca..nadie le puede quitar lo que Dios sembró en su corazón.
Desconozco quien puede ser el autor de las siguientes recomendaciones pero creo que son bien interesantes para aplicar en la vida de un hijo de Dios.
-La gente es irracional, ilógica y egocéntrica. (De todos modos ámala)
-Si haces el bien te acusarán de ulteriores motivos egoísta. (De todos modos, haz el bien)
-Si triunfas tendrás falsos amigos y verdaderos enemigos. (De todos modos, triunfa)
-El bien que haces hoy será olvidado mañana. (De todos modos haz el bien)
-La honestidad y la franqueza te vuelven vulnerable. (De todos modos, sé honesto y franco)
-La persona más grande de ideas más grandes puede ser echada abajo por la persona más pequeña de mente más pequeña. (De todos modos piensa en grande)
-Las personas favorecen a los subalternos pero siguen solamente a los jefes. (De todos modos, pelea por el subalterno)
-Lo que edificas en años puede ser destruido de la noche a la mañana. (De todos modos, edifica)
-Las personas necesitan ayuda en realidad, pero pueden atacarte si las ayudas. (De todos modos ayúdalas)
-Da al mundo lo mejor que tengas y te pateará la cara. (De todos modos, da al mundo lo mejor que tengas)
“Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al padre que está en el cielo.” (Mt. 5:16)
Señor: te pido dar oídos sordos a las criticas mal intencionadas de los que no te conocen y te suplico dar entendimiento a mi corazón; para poder comprender tus designios en mi vida.
Las citas bíblicas son tomadas de la nueva versión internacional. N.V.I. Editorial Vida.
jueves, 4 de diciembre de 2008
MI PADRE FUE UN GRAN HOMBRE - AUTOR: Sergio Sinay
"Este bello homenaje a un padre desconocido llegó a mi correo...creo que vale la pena leerlo".
(simonpetrus)
Mi padre se llamaba Moisés. Era hijo de Miguel y de Lea. Fue hermano de Marcos y de Rubén. Fue el marido de Miriam. Fue el padre de Horacio y de mí. Era el abuelo de Iván y de Javier. Cuando murió, hace dos días, tenía 85 años.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero hacía el más sabroso café con leche que jamás probé. Nos los preparaba cada mañana a Horacio y a mí, cuando íbamos al colegio, y nos lo servía con unos enormes panes con manteca y dulce.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero pelaba las naranjas como nadie.
Las dejaba sin un rastro de hollejo, brillosas, lisas, tentadoras. Yo no quería comer naranjas si no las pelaba él.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero llenó de libros nuestra casa de la infancia y los dejó absolutamente a nuestro alcance. Nunca dijo 'ese libro no es para vos'. Y así aprendimos a amar la lectura desde chicos.
Todavía hoy leo como entonces, como él. Con voracidad, con desorden, con placer.
Mi casa está llena de libros, las bibliotecas son los muebles principales.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero a los 84 años aprendió a hacer señaladores de cuero, con sus dedos agarrotados, y me regaló uno, simple, bello y austero, con el que hoy guío mis lecturas.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando yo tenía 10 años y Horacio 7 y vivíamos en La Banda, Santiago del Estero, compró entradas y un 9 de julio nos llevó a la cancha del Club Mitre a ver a River, que venía de gira. Seguimos el partido subidos a un sulky, porque no había lugar para nadie.
Fue la primera vez que vi a River, y lo vi con Carrizo, con Lostau, con Labruna, con Pérez, con Pipo Rossi. Mi padre era hincha de
Independiente, nosotros nos hicimos de River.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero nos llevaba cada domingo a la cancha a ver a Central Argentino, de La Banda, a pesar de que él era hincha del eterno rival, Sarmiento. Y hasta se alegraba con nosotros si ganaba Central.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero una tarde de mi adolescencia, en la trastienda de la farmacia que él y mi madre tenían en La Banda, me explicó cómo se hacían los chicos.
Tartamudeaba y estaba rojo y sudoroso. Yo ya sabía, pero me fascinó su explicación.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero un día, cuando cumplí doce años, se apareció en casa con el curso de dibujo de Los Doce Famosos Artistas como regalo. Y yo, que amaba las historietas, tuve como profesores a Hugo Pratt, a Alberto Breccia y a otros así.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando me acariciaba, y me acariciaba mucho, tenía las manos tibias; y cuando me besaba, y me besaba mucho, tenía los labios suaves y húmedos.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero un día, cuando un chico más grande que yo, uno de los pesados de la cuadra, me estaba dando una paliza en plena calle, él apareció de la nada y cagó a patadas en el culo a mi enemigo.
Mi padre no fue un gran hombre. No me enseñó a manejar, pero resultó lo bastante confiado como para dejar las llaves del auto a mi alcance, de manera que una siesta las agarré, subí al Fiat 1500 verde y debuté por mi cuenta paseando durante dos horas, maravillado de que semejante artefacto respondiera a mis movimientos.
Cuando se lo conté, mi padre sonrió casi complacido, casi aliviado.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero venía a verme cuando yo jugaba al basquet en los infantiles y en los cadetes del Club Olímpico y, al principio, me llevaba a los entrenamientos, y a mi hermano también.
Y aunque él era un patadura, yo, creo, jugaba para él, para que él me admirara.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero, aunque jamás aprendió a andar en bicicleta, me sostuvo en la mía y no me soltó hasta que pude mantener el equilibrio por mí mismo. Y yo sabía que no me iba a dejar caer.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero lagrimeaba de orgullo cuando nos presentaba a Horacio y a mí y decía 'Estos son mis hijos'. Lo decía con el mismo énfasis cuando éramos chicos y cuando nos hicimos hombres.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero nadie sabía contar 'El patito feo' como él. Y nadie tuvo su paciencia para narrármelo una y otra vez, siempre con el mismo entusiasmo, cada siesta y cada noche de mi niñez temprana, respetando mi necesidad de volver a oír mi cuento favorito.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero todavía a sus ochenta y pico era capaz de poner inyecciones como nadie, sin que sintieras ni el pinchazo ni el dolor. Muchas veces preferí inyecciones a otro remedio, porque sabía que estaba él para ponerlas.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero descubría siempre los mejores chocolates.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero hasta el último domingo de su vida leyó el diario de pe a pa y era un interlocutor informado y apasionado de los sucesos del mundo y de la vida.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero amaba el cine y las películas y nos enseñó a amarlas junto a él; nos llevaba a las matinés del cine Renzi y a los estrenos del Petit Palais, del Grand Splendid, del Select o del 25 de Mayo. Disfrutaba como un chico de las de cowboys y hacía el sacrificio de llevarnos cinco días seguidos a ver 'La Cenicienta' o 'Sansón y Dalila, con Víctor Mature y Hedy Lamar. Ahora, en sus últimos tiempos, seguía contando escena por escena, como un personaje de Manuel Puig, cada película que veía en el cable, y lloraba de emoción o de bronca, según fuera una escena de amor o de injusticia.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero era el mejor público para contarle un chiste. No había que hacer grandes esfuerzos narrativos, él se descomponía de risa por el sólo hecho de saber que era un chiste.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cada vez que mi madre se lo pedía era el mejor ayudante de cocina. Nunca vi a nadie batir claras a nieve, como él. A mano.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero tenía la letra más bella y firme que yo conozca. Me fascinaba ver cuando escribía cartas, cuando firmaba boletines o cuando hacía los discursos que después leía en las reuniones de la colectividad judía santiagueña; yo observaba hipnotizado cómo iba surgiendo sobre el papel el dibujo de su caligrafía y cómo él mismo disfrutaba mientras su mano cobraba velocidad, calor e inspiración.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero me enseñó, con sus actos, que un hombre sí puede llorar. Él lloraba de emoción o de dolor.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero supo despedirse antes de partir. El domingo a las cinco de la mañana me desperté y no pude volver a dormir por un largo rato. Era una hora silenciosa y quieta. De marea en baja.
Entonces supe que, en la sala de terapia intensiva del hospital, él estaba muriendo.
Que me despertaba suavemente, como cuando en las mañanas frías del colegio se acercaba a mi cama, me tocaba suavemente el hombro y me decía, en un susurro, 'Pichu... arriba'. Y que esta vez lo hacía para despedirse.
En mi cama, en la oscuridad, no luché contra el insomnio, simplemente me despedí de él, le deseé buen viaje, le agradecí lo que tenía que agradecerle y le hice saber que, por mi parte, no había cuentas pendientes entre nosotros.
Ninguna. Me dormí nuevamente a las siete y el teléfono sonó a las ocho para pedirnos que fuéramos con urgencia al hospital. Entonces le dije a Marilén: 'Mi Viejo murió hoy a las cinco y media, es eso lo que nos van a informar'.
Un par de horas después, nos entregaron un certificado de defunción que decía: 'hora del fallecimiento: 5:30'.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero enfrentó a la muerte entero y vivo. Peleó con sabiduría, conocedor de que la batalla sería posible mientras hubiera equivalencia. Cuando sintió que ya estaba, que había hecho lo suyo, que las reglas de juego habían dejado de ser parejas, dijo basta.
No lo dijo como un derrotado. Había comido una porción de las grandes (como a él le gustaban) de la vida; su último año y medio había sido de placer, de reivindicación y de buena vida.
Entonces decidió que estaba a punto y murió. En su muerte, fue un modelo. Y no es poca cosa.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero murió como un señor. Sin degradarse, sin deterioro, sin corromperse, como una persona íntegra y consciente.
No huyó, no tuvo miedo, llegó vivo a su muerte. Y cuando lo vimos, antes de ocupar su cajón, su rostro era plácido, pacífico, como quien sueña sueños íntimos y felices o como quien observa deslumbrado algo que lo hará feliz pero de lo que no quiere hablar. Era, en ese momento y en ese lugar, en la morgue del hospital, nada menos, un viejo hermoso y sereno. Así nos despidió.
Soltándose, soltándonos.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue honesto.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue amoroso.
Mi padre no fue un gran hombre. Y no importa. Los grandes hombres ocupan, a veces, demasiado lugar. Asfixian. Y son acreedores de deudas que nos hacen la vida más pesada. Visto así, por suerte, mi padre no fue un gran hombre.
En muchas cosas fue sólo un pequeño hombre. Pero más allá de todo fue algo más difícil y más importante. Mi padre fue un buen hombre.
Agradezco eso.
Gracias, papá, por tu vida...
(simonpetrus)
Mi padre se llamaba Moisés. Era hijo de Miguel y de Lea. Fue hermano de Marcos y de Rubén. Fue el marido de Miriam. Fue el padre de Horacio y de mí. Era el abuelo de Iván y de Javier. Cuando murió, hace dos días, tenía 85 años.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero hacía el más sabroso café con leche que jamás probé. Nos los preparaba cada mañana a Horacio y a mí, cuando íbamos al colegio, y nos lo servía con unos enormes panes con manteca y dulce.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero pelaba las naranjas como nadie.
Las dejaba sin un rastro de hollejo, brillosas, lisas, tentadoras. Yo no quería comer naranjas si no las pelaba él.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero llenó de libros nuestra casa de la infancia y los dejó absolutamente a nuestro alcance. Nunca dijo 'ese libro no es para vos'. Y así aprendimos a amar la lectura desde chicos.
Todavía hoy leo como entonces, como él. Con voracidad, con desorden, con placer.
Mi casa está llena de libros, las bibliotecas son los muebles principales.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero a los 84 años aprendió a hacer señaladores de cuero, con sus dedos agarrotados, y me regaló uno, simple, bello y austero, con el que hoy guío mis lecturas.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando yo tenía 10 años y Horacio 7 y vivíamos en La Banda, Santiago del Estero, compró entradas y un 9 de julio nos llevó a la cancha del Club Mitre a ver a River, que venía de gira. Seguimos el partido subidos a un sulky, porque no había lugar para nadie.
Fue la primera vez que vi a River, y lo vi con Carrizo, con Lostau, con Labruna, con Pérez, con Pipo Rossi. Mi padre era hincha de
Independiente, nosotros nos hicimos de River.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero nos llevaba cada domingo a la cancha a ver a Central Argentino, de La Banda, a pesar de que él era hincha del eterno rival, Sarmiento. Y hasta se alegraba con nosotros si ganaba Central.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero una tarde de mi adolescencia, en la trastienda de la farmacia que él y mi madre tenían en La Banda, me explicó cómo se hacían los chicos.
Tartamudeaba y estaba rojo y sudoroso. Yo ya sabía, pero me fascinó su explicación.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero un día, cuando cumplí doce años, se apareció en casa con el curso de dibujo de Los Doce Famosos Artistas como regalo. Y yo, que amaba las historietas, tuve como profesores a Hugo Pratt, a Alberto Breccia y a otros así.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cuando me acariciaba, y me acariciaba mucho, tenía las manos tibias; y cuando me besaba, y me besaba mucho, tenía los labios suaves y húmedos.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero un día, cuando un chico más grande que yo, uno de los pesados de la cuadra, me estaba dando una paliza en plena calle, él apareció de la nada y cagó a patadas en el culo a mi enemigo.
Mi padre no fue un gran hombre. No me enseñó a manejar, pero resultó lo bastante confiado como para dejar las llaves del auto a mi alcance, de manera que una siesta las agarré, subí al Fiat 1500 verde y debuté por mi cuenta paseando durante dos horas, maravillado de que semejante artefacto respondiera a mis movimientos.
Cuando se lo conté, mi padre sonrió casi complacido, casi aliviado.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero venía a verme cuando yo jugaba al basquet en los infantiles y en los cadetes del Club Olímpico y, al principio, me llevaba a los entrenamientos, y a mi hermano también.
Y aunque él era un patadura, yo, creo, jugaba para él, para que él me admirara.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero, aunque jamás aprendió a andar en bicicleta, me sostuvo en la mía y no me soltó hasta que pude mantener el equilibrio por mí mismo. Y yo sabía que no me iba a dejar caer.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero lagrimeaba de orgullo cuando nos presentaba a Horacio y a mí y decía 'Estos son mis hijos'. Lo decía con el mismo énfasis cuando éramos chicos y cuando nos hicimos hombres.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero nadie sabía contar 'El patito feo' como él. Y nadie tuvo su paciencia para narrármelo una y otra vez, siempre con el mismo entusiasmo, cada siesta y cada noche de mi niñez temprana, respetando mi necesidad de volver a oír mi cuento favorito.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero todavía a sus ochenta y pico era capaz de poner inyecciones como nadie, sin que sintieras ni el pinchazo ni el dolor. Muchas veces preferí inyecciones a otro remedio, porque sabía que estaba él para ponerlas.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero descubría siempre los mejores chocolates.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero hasta el último domingo de su vida leyó el diario de pe a pa y era un interlocutor informado y apasionado de los sucesos del mundo y de la vida.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero amaba el cine y las películas y nos enseñó a amarlas junto a él; nos llevaba a las matinés del cine Renzi y a los estrenos del Petit Palais, del Grand Splendid, del Select o del 25 de Mayo. Disfrutaba como un chico de las de cowboys y hacía el sacrificio de llevarnos cinco días seguidos a ver 'La Cenicienta' o 'Sansón y Dalila, con Víctor Mature y Hedy Lamar. Ahora, en sus últimos tiempos, seguía contando escena por escena, como un personaje de Manuel Puig, cada película que veía en el cable, y lloraba de emoción o de bronca, según fuera una escena de amor o de injusticia.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero era el mejor público para contarle un chiste. No había que hacer grandes esfuerzos narrativos, él se descomponía de risa por el sólo hecho de saber que era un chiste.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero cada vez que mi madre se lo pedía era el mejor ayudante de cocina. Nunca vi a nadie batir claras a nieve, como él. A mano.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero tenía la letra más bella y firme que yo conozca. Me fascinaba ver cuando escribía cartas, cuando firmaba boletines o cuando hacía los discursos que después leía en las reuniones de la colectividad judía santiagueña; yo observaba hipnotizado cómo iba surgiendo sobre el papel el dibujo de su caligrafía y cómo él mismo disfrutaba mientras su mano cobraba velocidad, calor e inspiración.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero me enseñó, con sus actos, que un hombre sí puede llorar. Él lloraba de emoción o de dolor.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero supo despedirse antes de partir. El domingo a las cinco de la mañana me desperté y no pude volver a dormir por un largo rato. Era una hora silenciosa y quieta. De marea en baja.
Entonces supe que, en la sala de terapia intensiva del hospital, él estaba muriendo.
Que me despertaba suavemente, como cuando en las mañanas frías del colegio se acercaba a mi cama, me tocaba suavemente el hombro y me decía, en un susurro, 'Pichu... arriba'. Y que esta vez lo hacía para despedirse.
En mi cama, en la oscuridad, no luché contra el insomnio, simplemente me despedí de él, le deseé buen viaje, le agradecí lo que tenía que agradecerle y le hice saber que, por mi parte, no había cuentas pendientes entre nosotros.
Ninguna. Me dormí nuevamente a las siete y el teléfono sonó a las ocho para pedirnos que fuéramos con urgencia al hospital. Entonces le dije a Marilén: 'Mi Viejo murió hoy a las cinco y media, es eso lo que nos van a informar'.
Un par de horas después, nos entregaron un certificado de defunción que decía: 'hora del fallecimiento: 5:30'.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero enfrentó a la muerte entero y vivo. Peleó con sabiduría, conocedor de que la batalla sería posible mientras hubiera equivalencia. Cuando sintió que ya estaba, que había hecho lo suyo, que las reglas de juego habían dejado de ser parejas, dijo basta.
No lo dijo como un derrotado. Había comido una porción de las grandes (como a él le gustaban) de la vida; su último año y medio había sido de placer, de reivindicación y de buena vida.
Entonces decidió que estaba a punto y murió. En su muerte, fue un modelo. Y no es poca cosa.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero murió como un señor. Sin degradarse, sin deterioro, sin corromperse, como una persona íntegra y consciente.
No huyó, no tuvo miedo, llegó vivo a su muerte. Y cuando lo vimos, antes de ocupar su cajón, su rostro era plácido, pacífico, como quien sueña sueños íntimos y felices o como quien observa deslumbrado algo que lo hará feliz pero de lo que no quiere hablar. Era, en ese momento y en ese lugar, en la morgue del hospital, nada menos, un viejo hermoso y sereno. Así nos despidió.
Soltándose, soltándonos.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue honesto.
Mi padre no fue un gran hombre. Pero fue amoroso.
Mi padre no fue un gran hombre. Y no importa. Los grandes hombres ocupan, a veces, demasiado lugar. Asfixian. Y son acreedores de deudas que nos hacen la vida más pesada. Visto así, por suerte, mi padre no fue un gran hombre.
En muchas cosas fue sólo un pequeño hombre. Pero más allá de todo fue algo más difícil y más importante. Mi padre fue un buen hombre.
Agradezco eso.
Gracias, papá, por tu vida...
martes, 2 de diciembre de 2008
LA LEYENDA DEL AMOR ETERNO. (HISTORIA INDIGENA)
Un día el hijo de un bravo guerrero se enamoró de una joven muy bella y ambos decidieron casarse tras lograr el permiso de sus padres.
Como se amaban tanto y sabiendo de los peligros de la convivencia, decidieron visitar al brujo de la tribu para que les preparase un conjuro que hiciese su amor y su alianza realmente eternas.
El brujo le dijo al guerrero: Ve a las Montañas del Norte y sube a la más alta que encuentres y cuando estés en su cima busca el halcón más vigoroso, el más fuerte y más valiente de todos.
Debes cazarlo y traerlo vivo aquí.
Luego dirigiéndose a la hermosa muchacha le dijo: Tú ve a las Montañas del Sur y busca en la cordillera el águila más cazadora, la que vuele más alto y de mirada más profunda.
Tú solita debes cazarla y traerla viva aquí.
Tras varios días de andar por las montañas, el guerrero y la muchacha consiguieron sus objetivos y volvieron muy satisfechos con las hermosas aves junto al brujo.
-¿Qué debemos hacer con ellas? –le preguntaron- Son hermosas y fuertes estas aves, ¿Verdad? –les preguntó el brujo. - Sí, respondieron ellos.
Son las mejores que hay y nos costó mucho capturarlas.
- ¿Las visteis volar muy alto y muy veloces? –les preguntó el brujo de nuevo.
- Sí . Volaban más alto y más rápido que ninguna –respondieron los dos.
- Muy bien. Ahora quiero que las atéis la una a la otra por las patas.
Los dos jóvenes así lo hicieron y siguiendo las instrucciones del brujo después las soltaron.
Las pobres aves intentaron echar a volar pero como estaban atadas la una a la otra se estorbaban y no pudieron hacerlo.
Lo único que conseguían era tropezarse la una con la otra y haciéndose daño se revolcaban por el suelo.
- ¿Veis lo que les sucede a estas aves? –les dijo brujo-
Atadas la una a la otra ninguna es capaz de volar mientras que solas lo hacían muy alto.
Este es el conjuro que os doy para que vuestro amor sea eterno:
"Que vuestra alianza no sea atadura para ninguno sino fuerza y aliento para crecer y mejorar como personas"
"Que vuestro amor no os cree dependencias sino que manifieste el cariño y la solidaridad de quienes comparten el mismo pan"
"Respetaros como personas y dejar que cada uno pueda volar libremente para ir aprendiendo a volar juntos por el ancho cielo".
"Si actuáis así vuestro amor podrá ser realmente eterno porque nunca será una limitación sino un estímulo para que cada uno pueda crecer".
Cierto es que todo lo que limita al alma muere tarde o temprano en esta vida porque nuestra ley suprema es la del crecer y evolucionar como personas.
Muere un amor desgraciado que atenaza a los amantes y los oprime como personas.
Muere con la alegría como quien de repente sale libre de una cárcel donde prisionera estaba su alma.
Pero también muere un amor feliz aunque muera con pena.
Muere cuando reblandece a los amantes y los hace más vulnerables y dependientes como personas.
El único amor que nunca muere, el único amor que supera incluso a la muerte es ese pacto sagrado de las almas por el que ambas se ayudan en su evolución, por la que ambas se respetan para que puedan ser libres y a la vez solidarias entre sí.
Si quieres que tu amor sea realmente inmortal, no ahogues con tu abrazo la libertad de tu amante y que vuestro pacto sea siempre el del mutuo crecimiento.
Que vuestro amor os de fuerzas para volar muy altos como las águilas en el cielo, para volar juntos trazando círculos en el cielo y también para saber volar en solitario sin apegos y sin miedos.
Sólo así vuestro amor podrá ser realmente eterno porque no solo será alimento y gozo para el cuerpo sino fuerza para vuestro espíritu.
(AUTOR ANÓNIMO)
Como se amaban tanto y sabiendo de los peligros de la convivencia, decidieron visitar al brujo de la tribu para que les preparase un conjuro que hiciese su amor y su alianza realmente eternas.
El brujo le dijo al guerrero: Ve a las Montañas del Norte y sube a la más alta que encuentres y cuando estés en su cima busca el halcón más vigoroso, el más fuerte y más valiente de todos.
Debes cazarlo y traerlo vivo aquí.
Luego dirigiéndose a la hermosa muchacha le dijo: Tú ve a las Montañas del Sur y busca en la cordillera el águila más cazadora, la que vuele más alto y de mirada más profunda.
Tú solita debes cazarla y traerla viva aquí.
Tras varios días de andar por las montañas, el guerrero y la muchacha consiguieron sus objetivos y volvieron muy satisfechos con las hermosas aves junto al brujo.
-¿Qué debemos hacer con ellas? –le preguntaron- Son hermosas y fuertes estas aves, ¿Verdad? –les preguntó el brujo. - Sí, respondieron ellos.
Son las mejores que hay y nos costó mucho capturarlas.
- ¿Las visteis volar muy alto y muy veloces? –les preguntó el brujo de nuevo.
- Sí . Volaban más alto y más rápido que ninguna –respondieron los dos.
- Muy bien. Ahora quiero que las atéis la una a la otra por las patas.
Los dos jóvenes así lo hicieron y siguiendo las instrucciones del brujo después las soltaron.
Las pobres aves intentaron echar a volar pero como estaban atadas la una a la otra se estorbaban y no pudieron hacerlo.
Lo único que conseguían era tropezarse la una con la otra y haciéndose daño se revolcaban por el suelo.
- ¿Veis lo que les sucede a estas aves? –les dijo brujo-
Atadas la una a la otra ninguna es capaz de volar mientras que solas lo hacían muy alto.
Este es el conjuro que os doy para que vuestro amor sea eterno:
"Que vuestra alianza no sea atadura para ninguno sino fuerza y aliento para crecer y mejorar como personas"
"Que vuestro amor no os cree dependencias sino que manifieste el cariño y la solidaridad de quienes comparten el mismo pan"
"Respetaros como personas y dejar que cada uno pueda volar libremente para ir aprendiendo a volar juntos por el ancho cielo".
"Si actuáis así vuestro amor podrá ser realmente eterno porque nunca será una limitación sino un estímulo para que cada uno pueda crecer".
Cierto es que todo lo que limita al alma muere tarde o temprano en esta vida porque nuestra ley suprema es la del crecer y evolucionar como personas.
Muere un amor desgraciado que atenaza a los amantes y los oprime como personas.
Muere con la alegría como quien de repente sale libre de una cárcel donde prisionera estaba su alma.
Pero también muere un amor feliz aunque muera con pena.
Muere cuando reblandece a los amantes y los hace más vulnerables y dependientes como personas.
El único amor que nunca muere, el único amor que supera incluso a la muerte es ese pacto sagrado de las almas por el que ambas se ayudan en su evolución, por la que ambas se respetan para que puedan ser libres y a la vez solidarias entre sí.
Si quieres que tu amor sea realmente inmortal, no ahogues con tu abrazo la libertad de tu amante y que vuestro pacto sea siempre el del mutuo crecimiento.
Que vuestro amor os de fuerzas para volar muy altos como las águilas en el cielo, para volar juntos trazando círculos en el cielo y también para saber volar en solitario sin apegos y sin miedos.
Sólo así vuestro amor podrá ser realmente eterno porque no solo será alimento y gozo para el cuerpo sino fuerza para vuestro espíritu.
(AUTOR ANÓNIMO)
martes, 18 de noviembre de 2008
REFLEXIONES DE SIMONPETRUS
“Yo el Señor tu Dios, soy un Dios celoso. Cuando los padres son malvados y me odian, yo castigo a sus hijos hasta la tercera y cuarta generación. Por el contrario, cuando me aman y cumplen mis mandamientos, les muestro mi amor por mil generaciones” (Ex. 20:5-6)
Sanando las heridas:
La mayor parte de los seres humanos e inclusive algunos que se hacen llamar cristianos llevan consigo sus raíces de amargura y les es muy difícil separarse de ellas por cuestiones de orgullo, soberbia y falta de perdón entre otras cosas. El resultado de una vida en esas condiciones es el fracaso emocional y espiritual pues siempre tienen la excusa lista para justificar sus equivocaciones y de paso para encontrar un culpable.
Desde luego que los lasos que atan al ser humano son muchas y de diferentes orígenes, tales como los familiares que se transmiten vía genética o los que se adquieren en el ambiente de la crianza, educación recibida o atmósfera inmoral que se mueve el individuo.
Adán, recibió del creador el privilegio de señorear sobre todas las criaturas de la tierra (Gn.1:26-27) tenía poder sobre toda la creación de Dios; debía de obedecer un solo mandamiento; “no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal” (Gn. 2:17)
Pero pudo más la tentación del demonio, mordió el anzuelo de la mentira quiso ser como Dios y cayó de rodillas. En ese instante nacieron las raíces del mal que atan la naturaleza pecaminosa del hombre -Mentira, engaño, odio, rencor, codicia, guerras, prácticas ocultistas, etc. etc.-
Sin embargo Dios escogió voluntariamente encarnarse como hombre para sufrir y sentir voluntariamente la culpas de la humanidad caída y así redimirla del pecado de nuestro primer padre Adán. (Mt.37:38) Y si él mismo Dios hecho hombre –Jesucristo- ya pago con su sangre los pecados y culpas de la humanidad caída. (El fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz y gracias a sus heridas fuimos sanados. Is. 53:5) ¿Por qué siguen sufriendo y padeciendo, si la deuda ya está saldada? La respuesta es bien simple, no pueden romper las ataduras del pasado por falta de perdón y desde luego no renuncian a los malos deseos del corazón.
Por eso es tan importante que toda persona que ha nacido de nuevo renuncie a su vieja naturaleza pecaminosa y viva plenamente en Cristo para restaurar su vida y la de las personas que le rodean; Dios ha prometido sanar los corazones afligidos, consolar a los que están en duelo, cambiar la tristeza en alegría, traje de fiesta en vez de espíritu de desaliento, quitar toda ansiedad, todo desánimo, una relación basada en el amor y el perdón.
“Porque ustedes antes eran oscuridad, pero ahora son luz en el señor. Vivan como hijos de luz – el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia, y verdad”- (Ef.5:8-9)
“Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos,
Y te alumbrará Cristo” (Ef.5:14)
Señor: Te ruego que limpies las viejas heridas; que las cosas del pasado se queden allí, que
Cortes toda raíz de amargura de mi pasado, de mi familia, renuévame con tu espiri-
tu y haz de mí un instrumente de paz.
Las citas bíblicas son tomadas de la biblia N.V.I. ( S.B.I.) Editorial Vida.
Bogotá, D.C. Noviembre 16 del 2.008
sábado, 8 de noviembre de 2008
LAS REFLEXIONES DE SIMONPETRUS
“Por eso el que es sabio calla, porque el tiempo es malo.” (Am.5:13)
Emociones y sentimientos:
El pastor Gilberto Abels, rector de la universidad Cristiana Reina Valera, en sus comentarios de consejería Cristiana, hace las siguientes reflexiones sobre las Emociones y los Sentimientos.
“El límite entre los sentimientos y las emociones es muy sutil y es difícil detectar cuando pasamos de unos a otras. Sin embargo, existen características particulares en ambos que los diferencian. Los sentimientos se mueven entre extremos opuestos (placer-dolor, amor-odio, esperanza-desesperanza), son profundos o superficiales y perdurables en el tiempo. Esta última característica los separa por completo de las emociones, que se distinguen por sus notas de gran intensidad y momentaneidad.
Las emociones, por su parte, son un estado de ánimo caracterizado por una conmoción orgánica consiguiente a impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos. Una emoción viene acompañada de una respuesta afectiva de gran intensidad, que sobreviene bruscamente e invade la psiquis de una persona y suele estar acompañada de reacciones neurovegetativas. En su fase inicial, las emociones se asemejan entre sí, independientemente de las circunstancias que las generen (una mala noticia, un momento de intensa alegría, etc.). Las reacciones son más o menos similares: Sudor frío, temblores, respiración rápida, palpitaciones, secreciones hormonales internas como el aumento en la producción de adrenalina.
Se producen también fenómenos expresivos como gritos y sollozos. Se perturba el tono afectivo habitual, se altera el ritmo de los pensamientos y se pierde, en algunos casos, el control de los actos. En las emociones muy violentas, se liberan los sentimientos reprimidos, reaparecen modos primitivos donde el sujeto puede expresar palabrotas y hasta realizar gestos brutales” (*)
En la biblia son númerosos los relatos sobre el tema de las emociones y sentimientos; como veremos a continuación:
El apóstol Pedro no era un modelo como para imitar en sus inicios como evangelizador, pues el hombre hablaba para pensar y no pensaba para hablar…casi siempre metía los pies hasta un poco más arriba de la cintura; aparte claro está de lo emocional que él era… (Mt.16:22-23)
Pedro el impulsivo sería el nombre más apropiado, para este mártir del cristianismo; fue él más sentimental y emocional de todos lo elegidos por Jesús, inclusive en muchos pasajes lo describen como el “faltón” de la época –prometió seguir a Jesús (Mt.26:35) en cualquier circunstancia; pero unas pocas horas después, juro que nunca lo había conocido- (Mt.26:69-75)
Después de negar a su maestro vino el arrepentimiento y desde luego el perdón para luego convertirse en el líder de la iglesia, (Mr.14:72) este hecho nos muestra la transformación de Pedro por el poder del Espíritu Santo.
La pequeña sinopsis de la vida del apóstol Simón Pedro nos muestra como las emociones y los sentimientos no controlados en cualquier momento nos llevan a situaciones bien difíciles y lógicamente es cuando se cometen algunas “locuras” por manejar nuestros sentimientos basados en instintos y no por principios.
“El corazón tiene sus razones que la razón no puede comprender” Blas Pascal
Una expresión indiscriminada de las emociones reprimidas pueden ser saludables para quien las expresa, pero…generalmente las personas del entorno salen lesionadas de alguna manera; destruirá a su esposa u esposo, hijos y obviamente a toda la gente que este presente en ese momento.
La biblia nos dice: “Si se enojan, no pequen. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo” (Ef.4: 26-27)
Cuando las circunstancias difíciles aparecen en su vida y usted las ve más grandes que el poder de Dios, es...ahí ¡donde lo vencen su emociones e inundan toda su capacidad de responder sabiamente!
El rey David en una rabieta que lo impacto negativamente en su relación con Dios escribió:
“Mientras guarde silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí” (Sal. 32:3-4)
El mismo rey David reconoce más adelante el impacto de sus emociones en sus relaciones personales.
“Me dije a mi mismo: Mientras esté ante gente malvada vigilare mi conducta, me abstendré de pecar con la lengua, me pondré una mordaza en la boca. Así que guardé silencio, me mantuve callado. ¡Ni aun lo bueno salía de mi boca!” (Sal. 39: 1-2)
Dios es quien conoce los pensamientos e intenciones de cada persona; a él es que debemos llevar nuestras emociones y sentimientos, él en su infinita sabiduría sabrá guiar cada paso a dar y siempre marcará el camino correcto a seguir; hay que tener en cuenta que cada vez que se sigue la ruta emocional la estrellada contra el frio alsfalto está garantizada.
Desde luego que no es bueno encubrir las emociones y suprimirlas no es saludable para usted ni para los demás; manifieste claramente sus inquietudes pero hágalo con la verdad sea honesto con usted mismo… dígalo con flores. -Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. (Ef.4:25)
No le de campo a las malas interpretaciones, sea claro en sus conceptos, jamás permita que tengan que explotar sus emociones para dar a conocer sus sentimientos; ya que son respuestas automáticas, irracionales, anárquicas y simbólicas.
Desde luego que la sanidad de Dios y la ciencia en muchos casos van de la mano y nutren la vida del ser humano; como muestran los siguientes párrafos de las conferencias sobre consejería Cristiana del seminario Reina Valera.
“Existen cinco componentes claves en la conducta humana que nutren la felicidad.
Estos son: La Autoestima, el control emocional, la socialización, la planificación de objetivos y el optimismo.
Comencemos por la autoestima: Las personas que se aprecian a si mismas son más resistentes a las presiones de la vida cotidiana y son más perseverantes en las tareas que requieren mayores esfuerzos, que los que poseen baja autoestima.
Investigadores de la conducta han demostrado que las personas que poseen control personal toman mejores decisiones que aquellas que se dejan llevar por las emociones.
Otro factor que nos ayuda a ser felices es la definición de metas de vida, con objetivos diarios razonables que nos permitan obtener mini-logros, y disfrutar, día a día, la plena satisfacción que provoca el éxito alcanzado.
De igual forma, investigaciones nos señalan que las personas optimistas no sólo son más saludables que las pesimistas, sino que se definen más felices La socialización, representa otro factor asociado a la felicidad.
En efecto, se ha encontrado que las personas extrovertidas tienden a estar más contentas y satisfechas que las introvertidas.
Por su parte, las personas cordiales, entablan amistades con facilidad y consiguen mejores empleos y oportunidades de trabajo. De manera que si hasta ahora no lo hace, cultive la amistad, la autoestima, fíjese metas claras y alcanzables, sea optimista, crea en usted mismo, y mantenga un adecuado control emocional” (*)
“Nunca dejes de oír un buen consejo solo porque quien lo da no es de tu estatura”
Nina Yomerowsaka.
Señor: Gracias porque sabemos que en tu palabra siempre encontramos la respuesta, para nuestras emociones y sentimientos; y siempre sabemos que tu estás en el control de nuestras vidas.
Las citas bíblicas son tomadas de la biblia N.V.I. (S.B.I.) Edit. Vida
(*) Tomado de la consejería Cristiana: Seminario Reina Valera
Bogotá, D.C. Noviembre 8 del 2.0008
Emociones y sentimientos:
El pastor Gilberto Abels, rector de la universidad Cristiana Reina Valera, en sus comentarios de consejería Cristiana, hace las siguientes reflexiones sobre las Emociones y los Sentimientos.
“El límite entre los sentimientos y las emociones es muy sutil y es difícil detectar cuando pasamos de unos a otras. Sin embargo, existen características particulares en ambos que los diferencian. Los sentimientos se mueven entre extremos opuestos (placer-dolor, amor-odio, esperanza-desesperanza), son profundos o superficiales y perdurables en el tiempo. Esta última característica los separa por completo de las emociones, que se distinguen por sus notas de gran intensidad y momentaneidad.
Las emociones, por su parte, son un estado de ánimo caracterizado por una conmoción orgánica consiguiente a impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos. Una emoción viene acompañada de una respuesta afectiva de gran intensidad, que sobreviene bruscamente e invade la psiquis de una persona y suele estar acompañada de reacciones neurovegetativas. En su fase inicial, las emociones se asemejan entre sí, independientemente de las circunstancias que las generen (una mala noticia, un momento de intensa alegría, etc.). Las reacciones son más o menos similares: Sudor frío, temblores, respiración rápida, palpitaciones, secreciones hormonales internas como el aumento en la producción de adrenalina.
Se producen también fenómenos expresivos como gritos y sollozos. Se perturba el tono afectivo habitual, se altera el ritmo de los pensamientos y se pierde, en algunos casos, el control de los actos. En las emociones muy violentas, se liberan los sentimientos reprimidos, reaparecen modos primitivos donde el sujeto puede expresar palabrotas y hasta realizar gestos brutales” (*)
En la biblia son númerosos los relatos sobre el tema de las emociones y sentimientos; como veremos a continuación:
El apóstol Pedro no era un modelo como para imitar en sus inicios como evangelizador, pues el hombre hablaba para pensar y no pensaba para hablar…casi siempre metía los pies hasta un poco más arriba de la cintura; aparte claro está de lo emocional que él era… (Mt.16:22-23)
Pedro el impulsivo sería el nombre más apropiado, para este mártir del cristianismo; fue él más sentimental y emocional de todos lo elegidos por Jesús, inclusive en muchos pasajes lo describen como el “faltón” de la época –prometió seguir a Jesús (Mt.26:35) en cualquier circunstancia; pero unas pocas horas después, juro que nunca lo había conocido- (Mt.26:69-75)
Después de negar a su maestro vino el arrepentimiento y desde luego el perdón para luego convertirse en el líder de la iglesia, (Mr.14:72) este hecho nos muestra la transformación de Pedro por el poder del Espíritu Santo.
La pequeña sinopsis de la vida del apóstol Simón Pedro nos muestra como las emociones y los sentimientos no controlados en cualquier momento nos llevan a situaciones bien difíciles y lógicamente es cuando se cometen algunas “locuras” por manejar nuestros sentimientos basados en instintos y no por principios.
“El corazón tiene sus razones que la razón no puede comprender” Blas Pascal
Una expresión indiscriminada de las emociones reprimidas pueden ser saludables para quien las expresa, pero…generalmente las personas del entorno salen lesionadas de alguna manera; destruirá a su esposa u esposo, hijos y obviamente a toda la gente que este presente en ese momento.
La biblia nos dice: “Si se enojan, no pequen. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo” (Ef.4: 26-27)
Cuando las circunstancias difíciles aparecen en su vida y usted las ve más grandes que el poder de Dios, es...ahí ¡donde lo vencen su emociones e inundan toda su capacidad de responder sabiamente!
El rey David en una rabieta que lo impacto negativamente en su relación con Dios escribió:
“Mientras guarde silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí” (Sal. 32:3-4)
El mismo rey David reconoce más adelante el impacto de sus emociones en sus relaciones personales.
“Me dije a mi mismo: Mientras esté ante gente malvada vigilare mi conducta, me abstendré de pecar con la lengua, me pondré una mordaza en la boca. Así que guardé silencio, me mantuve callado. ¡Ni aun lo bueno salía de mi boca!” (Sal. 39: 1-2)
Dios es quien conoce los pensamientos e intenciones de cada persona; a él es que debemos llevar nuestras emociones y sentimientos, él en su infinita sabiduría sabrá guiar cada paso a dar y siempre marcará el camino correcto a seguir; hay que tener en cuenta que cada vez que se sigue la ruta emocional la estrellada contra el frio alsfalto está garantizada.
Desde luego que no es bueno encubrir las emociones y suprimirlas no es saludable para usted ni para los demás; manifieste claramente sus inquietudes pero hágalo con la verdad sea honesto con usted mismo… dígalo con flores. -Por lo tanto, dejando la mentira, hable cada uno a su prójimo con la verdad, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. (Ef.4:25)
No le de campo a las malas interpretaciones, sea claro en sus conceptos, jamás permita que tengan que explotar sus emociones para dar a conocer sus sentimientos; ya que son respuestas automáticas, irracionales, anárquicas y simbólicas.
Desde luego que la sanidad de Dios y la ciencia en muchos casos van de la mano y nutren la vida del ser humano; como muestran los siguientes párrafos de las conferencias sobre consejería Cristiana del seminario Reina Valera.
“Existen cinco componentes claves en la conducta humana que nutren la felicidad.
Estos son: La Autoestima, el control emocional, la socialización, la planificación de objetivos y el optimismo.
Comencemos por la autoestima: Las personas que se aprecian a si mismas son más resistentes a las presiones de la vida cotidiana y son más perseverantes en las tareas que requieren mayores esfuerzos, que los que poseen baja autoestima.
Investigadores de la conducta han demostrado que las personas que poseen control personal toman mejores decisiones que aquellas que se dejan llevar por las emociones.
Otro factor que nos ayuda a ser felices es la definición de metas de vida, con objetivos diarios razonables que nos permitan obtener mini-logros, y disfrutar, día a día, la plena satisfacción que provoca el éxito alcanzado.
De igual forma, investigaciones nos señalan que las personas optimistas no sólo son más saludables que las pesimistas, sino que se definen más felices La socialización, representa otro factor asociado a la felicidad.
En efecto, se ha encontrado que las personas extrovertidas tienden a estar más contentas y satisfechas que las introvertidas.
Por su parte, las personas cordiales, entablan amistades con facilidad y consiguen mejores empleos y oportunidades de trabajo. De manera que si hasta ahora no lo hace, cultive la amistad, la autoestima, fíjese metas claras y alcanzables, sea optimista, crea en usted mismo, y mantenga un adecuado control emocional” (*)
“Nunca dejes de oír un buen consejo solo porque quien lo da no es de tu estatura”
Nina Yomerowsaka.
Señor: Gracias porque sabemos que en tu palabra siempre encontramos la respuesta, para nuestras emociones y sentimientos; y siempre sabemos que tu estás en el control de nuestras vidas.
Las citas bíblicas son tomadas de la biblia N.V.I. (S.B.I.) Edit. Vida
(*) Tomado de la consejería Cristiana: Seminario Reina Valera
Bogotá, D.C. Noviembre 8 del 2.0008
miércoles, 5 de noviembre de 2008
QUEDA PROHIBIDO! De Pablo Neruda
Queda prohibido18/10/2008
De Pablo Neruda.
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
De Pablo Neruda.
Queda prohibido llorar sin aprender,
levantarte un día sin saber que hacer,
tener miedo a tus recuerdos.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quieres,
abandonarlo todo por miedo,
no convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido no demostrar tu amor,
hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.
Queda prohibido dejar a tus amigos,
no intentar comprender lo que vivieron juntos,
llamarles solo cuando los necesitas.
Queda prohibido no ser tú ante la gente,
fingir ante las personas que no te importan,
hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,
olvidar a toda la gente que te quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,
tener miedo a la vida y a sus compromisos,
no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin
alegrarte, olvidar sus ojos, su risa,
todo porque sus caminos han dejado de abrazarse,
olvidar su pasado y pagarlo con su presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen mas que la tuya,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.
Queda prohibido no crear tu historia,
no tener un momento para la gente que te necesita,
no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
Queda prohibido no buscar tu felicidad,
no vivir tu vida con una actitud positiva,
no pensar en que podemos ser mejores,
no sentir que sin ti este mundo no sería igual.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)